Un desafío

Este artículo es el resultado de una conversación que empezo así:
Yo:  ¿Qué os parece esta panorámica?
Espectador: Muy bonita. Pero eso es fácil. Lo difícil sería....
Cuatro palabras (pero+eso+es+fácil) y ya se lió. Pueden parecer pocas e inocentes pero no hay que dejarse engañar. Entre vascos eso es un desafío en toda regla.

La cosa va de panorámicas esféricas. Durante la Euskal Encounter (ya publiqué hace poco un artículo sobre el evento),  realicé también una panorámica esférica del pabellón donde se celebró. Podéis verla si pinchaís aquí o en el texto que hace de pie de foto.

Euskal Encounter 2014
Cuando la mostré a unos amigos, uno de ellos (va por ti Ivan) dijo eso de que muy bonita pero muy fácil porque estaba tomada en un espacio grande. Que lo difícil tiene que ser hacer una dentro de un baño de dos metros cuadrados ¿Cómo? respondí ¿Un baño de dos metros cuadrados te parece un espacio pequeño? Te voy a enseñar a ti lo que es pequeño para una esférica. Y no he descansado hasta conseguir una del interior de mi coche. La podéis ver pinchando aquí o en el texto del pie de foto.

Seat León
Como es una panorámica un poco especial, voy a dar alguna explicación extra de cómo ha sido realizada:

El chotacabras y la luna

Es evidente que la foto que muestro en este artículo es un trucaje. Es prácticamente imposible poder realizarla con un solo disparo. Yo al menos no conozco la técnica para hacerlo y no me quiero imaginar qué tiene que pasar para que se junten además los dos personajes en el mismo encuadre. Se podría utilizar un ave disecada pero el truco sería demasiado burdo.


Os aseguro sin embargo que la trampa es mucho más pequeña de lo que se podría imaginar. Evidentemente son dos fotos unidas pero ambas han sido tomadas en la misma noche y con menos de una hora de diferencia entre ellas. 

Los ecos de la Euskal Encounter 2014

Tratando de representar conceptos abstractos a través de fotografías (leed el artículo anterior) he elegido la que sigue para introducir este artículo. 


Está tomada (con efecto zooming) durante la Euskal Encounter, una reunión de personas aficionadas principalmente a la informática y a los videojuegos. La foto pretende simbolizar las veloces y casi infinitas entradas y salidas de datos a la red de redes ¿Lo consigue? Ya me diréis.


Una imagen para representar un concepto

La foto que muestro en este artículo es un encargo. Formará parte de una colección para ilustrar un calendario. Siempre me ha gustado esta forma de hacer fotos. Tienes un tema (en este caso es un concepto bastante abstracto) y has de representarlo con una imagen.
No sé exactamente cuáles son las rueditas que se mueven en mi cerebro y en qué orden lo hacen cuando me dedico a una tarea como esta. Lo que sí sé es que la idea va tomando forma en segundo plano. Mis costumbres y mis rutinas son las de todos los días pero, en la sombra, llevo un runrun que va relacionando cosas que veo, conversaciones que escucho o recuerdos antiguos, con el concepto que tengo que representar. Si intento llegar directo al resultado (poniéndome a pensar especificamente en el asunto) la cosa no funciona. El pensamiento elaborado es frágil, asustadizo, rehuye el cara a cara. La magia que lo acompaña se escapa cuando se siente acosada.

El concepto que me encargaron representar es "La Institución Total". Aquella en la que todo está regulado. Cuándo hay que levantarse y acostarse, lo que se come y cuándo se come, lo que se puede hacer y decir. Y cualquier otra cosa que se te ocurra ¡Ah no! En la Institución Total no hay autorización para que se te ocurra nada. Resumiendo, aquella en la que las normas han ido creciendo hasta colocarse por encima de los individuos. 


Tengo la suerte de que, cuando el calendario se publiqué, ya se habrán apagado los ecos del mundial de futbol que se está celebrando ahora. Los personajes de mi foto son las figuras de un futbolín pero, como os acabo de contar, el concepto que representan nada tiene  que ver con el futbol. Utilizo estas figuras porque, ya en las partidas que jugaba de niño, me provocaban cierta inquietud. Tan hieráticos ellos y empalados en una barra con la que, desde fuera (ellos estaban encerrados entre cuatro paredes bastante altas), guiábamos sus movimientos. Sujetos sujetos a la Institución Total. Aquella que todo lo controla y que, como no se fía además de que puedan ver algo a través de esos ojos pintados en su cara con un pincel, les ha cubierto la cabeza con una capucha.

Representar un concepto con símbolos aceptados y reconocidos por la mayoría no precisa de explicaciones complementarias. El problema es que no aporta nada nuevo. Y lo que es peor, se cae con facilidad en los tópicos. Si lo haces con un lenguaje privado tendrás forzosamente que adjuntar un diccionario porque si no, nadie lo entenderá. Pero tengo el convencimiento de que al observar la foto, de modo inconsciente y aunque no la entiendas, percibirás al menos el esfuerzo del autor en su búsqueda.

Como este artículo lleva solo una foto la he subido a un tamaño bastante grande. El que podréis ver si pincháis sobre ella.

Cetáceos

Hay que titular así el artículo ya que es el objetivo de la excursión realizada esta mañana. Una ruta marina para ver cetáceos en su habitat natural. Nosotros, animales terrestres, abandonamos nuestro medio y pretendemos observar a unos animales salvajes para los que el mar es su casa. La conclusión que he sacado es que, como casi siempre, pecamos de vanidad. Nosotros no "avistamos" cetáceos. Son ellos los que nos vigilan, controlan nuestra ruta y calculan nuestras intenciones. En base a esa observación y a sus propias circunstancias deciden si se dejan ver o no. Siento decepcionar al que no lo haya percibido así. Los especímenes humanos que viajamos en un barco con la fe puesta en que vamos a observar delfines, somos realmente los sujetos pasivos en esta actividad.

Para nosotros, el mar es más o menos esto:


Un medio inmesamente grande (inabarcable más bien), frío, profundo, misterioso e incompatible con nuestra evolución como especie. Exactamente lo contrario que para los cetáceos. Aunque no lo percibamos, nuestra forma de movernos por él es muy tosca. La podríamos comparar con la excursión de unos delfines por el campo,  metidos todos en una enorme bañera con ruedas.