Sube el sol

La primavera está entre nosotros desde hace diez días pero fue ayer el primero en el que se despejaron las nubes, cesó la lluvia y el sol lució con fuerza. Es domingo y, en estas condiciones, resulta casi obligatorio salir a dar un largo paseo. Por si acaso voy a llevarme la cámara. Sin el flash, sin el trípode, sin los filtros, con un solo objetivo. Monda y lironda. Muy antigua, pero toda una reflex. Cuanto más lo intento menos me gustan las fotos que saco con el móvil. Y me gusta todavía menos el uso habitual que hago de ellas (enviarlas asociadas a un whatsapp).

La actividad era el paseo en sí mismo. La cámara me la llevé por si acaso pero, en cuanto fui sensible a la "calidad" de la luz que nos iba a acompañar,  supe que las fotos no iban a ser "normales". De las que decidí hacer y de las reflexiones (durante y después de hacerlas) surge este artículo. Dicen que los hombres disponemos de una sola neurona pero no deberíamos preocuparnos porque, al ser multitarea (con la mía puedo andar, hacer fotos y pensar al mismo tiempo), se le puede sacar mucho rendimiento.


¿Sabéis que tiene de especial la primavera para un fotógrafo? Muchas cosas. Pero hay una que casi todos tenemos muy poco presente o mal interiorizada. Arrojemos  un poco de "luz" (y de ciencia) sobre ella.

El Castillo de Naipes

Otra inquietud personal que me quito de encima. Os presento mi primer video en modo stop motion. Llevaba mucho tiempo (diría que años) con ganas de hacer algo usando esta técnica pero era el típico proyecto metido en el segundo cajón. Mal asunto cuando van entrando en el primero muchos más de los que salen.
La técnica del stop motion no es en esencia muy complicada. Lo difícil es encontrar una idea que resulte lo suficientemente atractiva para que el efecto funcione y que no mueras de viejo en el intento porque el desarrollo puede llegar a ser muy pero que muy laborioso. No quiero ni pensar las infinitas horas de trabajo y el enorme equipo necesario para rodar una película entera (un ejemplo puede ser Chicken Run) con esta técnica.

La idea del castillo de naipes fue un ¡Eureka! Es casi seguro que ya la habrá usado alguien pero yo nunca la he visto por lo que, para mí, es absolutamente original. Cuando tienes el rumbo respiras tranquilo. Llegar es ya solo cuestión de tiempo. Este montaje cumple las dos condiciones que mencionaba antes: es moderadamente efectista y se puede preparar en no mucho tiempo.  Eso sí, precisa de un poco de ingenio, algo de paciencia y bastante capacidad de frustración (lo que vais a ver es el cuarto intento, los tres primeros fracasaron estrepitosamente). Os dejo ya con el video. Para verlo desde el principio en HD tenéis que darle al play e inmediatamente al pause. En la parte inferior  aparece entonces una barra con unos cuantos símbolos. Pinchad primero en el de pantalla completa y luego en la ruedita dentada. En el desplegable elegid la opción 720p HD. Ya está todo listo, podéis darle de nuevo al play.


Otra cosa. En algún artículo posterior a este, publicaré el Cómo se hizo. Pretendo mostraros el trabajo manual, el fotográfico y el método que se ha usado para generar el video. Desvelaré también las trampas a las que he tenido que recurrir para poder crearlo. Así podréis comprobar que lo que habéis visto fue un objeto real. Lo digo porque esta construcción con piezas tan simples creo que se podría recrear con cierta facilidad en algún programa de animación 3D como Blender ¿Acepta el desafío alguno de mis compañeros en BilbaoMakers?
Lá música con la que se acompaña está cogida de la página mediateca.educa.madrid.org. El archivo que tanto dinamismo le aporta al video es este.

Acerca del Tiempo

Vuelvo a publicar este FotoRelato. Lo hice hace meses pero ayer lo borré por error. Los problemas de instalar blogger en el smartphone y tocar donde no se debe.

Miro por la ventanilla de mi vida.
Me asusto de la velocidad a la que corre.


Aún recuerdo la edad del tiempo quieto.
Cuando parecíamos inmortales.

A vueltas con el color...

...o con la ausencia de él en la fotografía. Lo que da de sí este asunto. Yo suelo pensar en ello cuando intento salir de uno de esos periodos oscuros en los que pierdo un poco la motivación por hacer fotos. No soy un profesional y no tengo ninguna obligación de hacerlas pero, al revisar las carpetas en el ordenador, compruebo que en los dos últimos meses he apretado solo cuatro veces (y casi por obligación) el botón del obturador de la cámara. Empieza a resultar urgente ponerle remedio a esta pasividad fotográfica.

Eso hice el domingo pasado. Salí a dar un paseo por la playa del invierno (está en el mismo sitio pero no es la misma que la del verano) y, con las fotos seleccionadas, he formado "parejas temáticas". En cada pareja una de las fotos se muestra en color y la otra en blanco y negro. La pregunta a la que hay que contestar es por qué. No por qué van en parejas sino por qué he elegido la que he elegido para color (o blanco y negro)  y no la otra.



Empezamos.

Como en casa en ninguna parte

El aforismo con el que titulo este artículo no es un invento mío. Pertenece a ese tipo de frases que, como caen bien, las usamos mucho. Como las usamos mucho, las reconocemos como propiedad colectiva y... todavía las usamos más. Se podría encajar por tanto en el efecto bola de nieve, explosión en cadena, fenómeno viral o progresión geométrica (qué de palabras chulas para nombrar la misma cosa).


Yo lo voy a utilizar para llamar la atención sobre una manera de hacer fotos. Sobre una actitud más bien a la hora de hacerlas. Es, por supuesto, mentira. No es verdad que las mejores fotos son las que se hacen desde tu propia casa pero, exagerar en una dirección, suele ayudar a equilibrar las exageraciones que se producen en la contraria ¿Quién no ha soñado alguna vez con trabajar de fotógrafo para National Geographic? ¿Quién no ha tenido periodos de inquietud pensando que lo que realmente molaría sería poder fotografiar culturas exoticas y paisajes lejanos?