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Entre Langre y Loredo

Como en el juego de la oca. De playa a playa. De la de Langre a la de Loredo. Bellísimas las dos. Deben tener también una buena ola porque, a juzgar por los jóvenes (y no tan jóvenes) de todo el mundo que se reúnen en ellas, aquello parece un "Surfing Paradise".
Lo que voy a mostrar en este artículo son algunas fotos del camino que corre por la línea de costa entre estas dos playas. Es también un pequeño tramo del Camino de Santiago del Norte. Dicen que este camino es más duro que el Francés aunque, en lugares como este, a los peregrinos seguro que les compensa el esfuerzo.
No parece muy normal introducir un artículo que describe un sendero con un autobús pero me sorprendió tanto toparme con este regalo fotográfico justo antes de empezar a caminar que, allí mismo, decidí que iba a publicar algo con lo que dieran de sí las fotos del día. Como considero por tanto que esta imagen es la precursora del artículo, como me gusta mucho y como me parece perfecta para capturar la atención, allá va.


Hasta aquí la introducción. Hemos venido a caminar de modo que nuestras zapatillas abandonan el asfalto y comienzan a pisar la tierra del sendero.

Monte Hijedo

Tenía pendiente desde hace semanas dedicarle una artículo a este impresionante paraje. Estuve junto con unos amigos paseando por él con la primavera recién estrenada y creo que debo publicar algo antes de que nos adentremos definitivamente en el verano. Me gustaría además que no se juntara con otro que espero vendrá dentro de unos meses. Porque he puesto en mi lista de cosas por hacer acercarme hasta aquí de nuevo en otoño. Intuyo que el espectáculo será de los que te dejan con la boca abierta.


Los que seguís este blog ya sabeis que  siempre hay fotos y, a veces, algunos pensamientos que surgen de ellas o a través de ellas. O en una espiral sin principio ni fin. Nunca lo he tenido muy claro ni de momento voy a hacer un esfuerzo por aclararlo. Me gusta así.

Calzada Romana. De Pesquera hasta Pie de Concha

Unos días de vacaciones. Unos cuantos paseos y alguna foto suelta. Tras una selección veo que solo las tomadas durante la realización de esta ruta tienen la entidad suficiente como para poder fabricar con ellas un artículo. Vamos con él.
Estamos en Cantabria. Muy cerca de Reinosa si llegamos por la carretera que viene ascendiendo hasta aquí desde Torrelavega. Los que pasáis de vez en cuando por este blog, ya sabréis que no se describen con detalle las rutas y los paseos. Hay páginas especializadas para ello y, si son esos datos los que buscáis, nada mejor que sigáis un enlace como este. Os dirijo a él aunque nosotros lo hicimos en sentido inverso y solo el tramo que desciende desde Pesquera hasta Pie de Concha. Esa es realmente la calzada romana. Para la vuelta se puede utilizar el Camino Real que discurre entre Bárcena de Pie de Concha y Pesquera lo que convierte la ruta en un interesante recorrido circular. Nosotros volvimos (el coche lo teníamos en Pesquera y la tarde se nos echaba encima) en el tren de cercanías. Os hablaré un poco de esta opción al final porque también tiene su interés.


Ondulado Mar

He tardado en decidir la publicación de este artículo. Me parecía que la cadena de temporales que estamos teniendo en nuestro querido Cantábrico ya ha recibido abundante cobertura mediática y que mis fotos poco podían aportar a las  ya mostradas. Hoy he cambiado de opinión. Quizá porque las he visto con un poco de distancia y con mejores ojos. Quizá porque me he dado cuenta de que soy un iluso si pienso que voy a poder hacer la gran foto que nadie antes haya hecho. Quizá porque están tomadas con lo que los montañeros llaman una "ventana" de buen tiempo y eso las hace tener una luz un tanto particular. O quizá porque simplemente hoy tocaba. El caso es que allá van.


Todas fueron tomadas el domingo pasado desde Quejo en Isla, Cantabria. Excepto una que es del Cabo de Ajo (un poco más al oeste).

De paseo por Santoña

Qué mal empezó la tarde. Nos habíamos apuntado a un paseo organizado por el ayuntamiento de Santoña como parte de los actividades de lo que han denominado Santoña ¡Qué blanco!

El plan era un paseo guiado por la ciudad que empezaba a las ocho de la tarde y que terminaría por la noche con un pequeño recorrido en barco. El comienzo no presagiaba nada bueno. Tres grupos (de 100 personas cada uno) siguiendo un cartelito por las calles de Santoña atestadas de gente y ruido. Eramos la viva imagen de los rebaños de ovejas. Como yo iba además un poco forzado, mi estado de ánimo era, como poco, sombrío. Vamos que estaba bastante "picado".  Quizá para compensar ese estado de ánimo o por alejarme del disgusto que me producía la masificación de las aceras, descubro que casi todas las fotos que tomé en la primera parte del paseo son "contrapicados". En realidad esto es un juego de palabras. El contrapicado es un plano muy agradecido. Se obtienen con él fotos sorprendentes porque la gente no se tira normalmente por el suelo para ver cómo se observa el mundo desde esa posición. Allá va la primera batería de fotos:



¡Tengo Fotos!

Exclamación que, acompañada con múltiples expresiones de lenguaje no verbal, transmite la alegría y la ilusión propia de un chiquillo. Tus amigos fotógrafos te miran con condescendencia y los no fotógrafos directamente con aburrimiento. Pero a ti qué más te da. Tú, hoy, no necesitas demasiado porque... ¡Tienes Fotos!

Doce (incluida ésta con la que lo presento) os muestro en este artículo.

Por Candina

Candina es una pequeña montaña de Cantabria que se eleva directamente desde el mar entre los municipios de Oriñón y Liendo.
¿Qué es lo que hace que Candina sea un lugar único? Esta pregunta no se le puede hacer a la gente montañera porque para ellos cada montaña es especial y diferente de las otras pero, a los que nos acercamos a la montaña de pascuas a ramos, nos gusta coleccionar rarezas y records. Pues bien, en toda la península ibérica, sólo encontraréis aquí una colonia de buitres asentada en acantilados de costa. Y tendréis que viajar hasta Croacia para poder ver la otra de las dos que existen en toda Europa.
Caminar, ver buitres y también el ojo del diablo (lo había visto en muchas fotos) eran mis objetivos del día cuando les propuse la ruta a Juanjo y Rosa (mis asesores montañeros) que ya nos guiaron hace meses por el Tologorri.
No sé si os habéis dado cuenta de que no he puesto entre los objetivos del día subir a la cima. Hubiera estado bien pero no llegamos hasta ella. Fue un día de intenso calor y la ruta que seguimos (desde el aparcamiento del alto de Liendo) es durilla cuando el sol te persigue todo el tiempo. Cuenta con muy pocas sombras y se atraviesan esas hoyas por las que no corre nada de aire. Nos enteramos que el día siguiente (17 de agosto) tuvieron que rescatar en esta misma montaña a un chico de 13 años por un golpe de calor. Ha sido un verano inusualmente caluroso en el Cantábrico.

Caballos en Isla

Como podéis comprobar, mi conocimiento sobre esta disciplina deportiva es más bien limitado. Por eso he titulado así el artículo. "Caballos" porque salen caballos en casi todas las fotos. "En Isla" porque las fotos están tomadas en Isla (Cantabria). No quiero meterme en jardines. Como no conozco la denominación precisa que hay que dar a este evento y tampoco conozco el significado exacto de palabras como hípica o equitación, mejor no las utilizo para no equivocarme. 

Tampoco este deporte me interesa tanto como para investigar sobre él. A lo que no me puedo substraer es a la belleza de los caballos ¡Qué animales! Puro músculo en movimiento o movimiento generado por músculo. El dominio de esta especie por los humanos sería en su momento algo parecido al manejo de la energía nuclear. Tuvo que suponer una revolución para bien (transporte y agricultura) y para mal (guerra).

Panorámicas Esféricas. Capítulo 2. A pie de obra



Es esta la parte del trabajo que más me gratifica. Colocarte en el escenario. Decidir la posición y los parámetros para la toma y desplegar los medios para poder llevarte en la tarjeta de la cámara los datos que se convertirán en tu casa en una fotografía (para el caso que nos ocupa en una panorámica esférica).
Pero antes, hay que estudiar un poco las características del equipo que cada uno ha decidido utilizar. El ángulo de visión del conjunto objetivo-cámara es el que marcará cuántas tomas vamos a necesitar para generar nuestras panorámicas.

Verano Salvaje

El título del artículo es para llamar la atención. No está relacionado con lo primero que habéis pensado al leerlo. Tiene algo que ver con su contenido pero es, además, un juego de palabras para enlazarlo con el que vendrá después: Verano Salvaje > Verano Paisaje.
Mis veranos (hasta ahora siempre he tenido vacaciones en Agosto) van de "aire libre". No me considero ni un gran observador ni un fotógrafo de naturaleza pero me gusta moverme por ella. No odio la ciudad ni las aglomeraciones humanas pero disfruto mucho alejándome un poco de la condición de urbanita que me acompaña durante la mayoría de mis días. 
Voy descubriendo además que el ojo y la mente, poco a poco y sin mucho esfuerzo, se van adaptando a la observación del medio natural haciéndose sensibles a una forma diferente de mirar. Este año, un poco más que el anterior, he visto cosas que siempre han estado ahí pero sobre las que nunca había puesto el foco. A todos los efectos, para mí no existían.
La afición por la fotografía es un buen catalizador de este proceso. Miras con más interés por el placer de descubrir cosas nuevas pero lo haces además porque deseas plasmar en una foto eso que ves. Si quieres fotografiar animales salvajes -es de lo que realmente va este artículo- tienes que acercarte a ellos. Yo definiría animal salvaje como aquel que no tiene el más mínimo interés en favorecer ese acercamiento de modo que, es conveniente estar enterado de las especies que ocupan o podrían ocupar el habitat que pisas, de sus características, sus ciclos y sus hábitos. Se trata de sacarles una pequeña ventaja por la "vía del conocimiento" porque creo que esta nuestra especie perdió el "tren de la adaptación" hace unos cuantos miles de años.


Las fotos que se muestran en este artículo no son gran cosa si las comparas con las de algunos fotógrafos de naturaleza a los que sigo pero yo estoy muy orgulloso de ellas porque, las pongo al lado de las que era capaz de hacer hace dos años, y veo la diferencia. Intuyo que llegará un momento en el que esta actitud de simple curiosidad no servirá para seguir progresando en esta disciplina. Habrá que optar seriamente por ella abandonando otros intereses porque la considero muy exigente en conocimiento, técnica, equipo, tiempo y, sobre todo, paciencia. Mientras me llega el momento de tomar esa decisión, seguiré disfrutando de mis modestos avances y, cómo no, del territorio ganado a la ignorancia sobre el planeta -iba a decir que habitamos cuando lo correcto es- del que somos parte.